Hace unas semanas se rumoreó la posibilidad de que Alexis
Sánchez jugara para las madres. Ante eso se presentó la discusión sobre cuál
era el equipo de siempre de Sánchez, habiendo quienes decían haber escuchado
que desde chico era hincha de los de camiseta azul y que admiraba al 11 de
dicho equipo, otros que se negaban a creer esa versión por el modo cómo había
celebrado el gol hecho contra dicho elenco en el clausura del 2006.
Lógicamente, también hubo voces que encontraron un punto medio que debía dejar conforme
a una parte importante de los colocolinos que potencialmente pudieran sentirse
decepcionados de Alexis y postularon como teoría que si alguna vez fue madre,
en Colo-Colo había conocido "el verdadero amor" y se había vuelto
hincha del Eterno Campeón. Como sea, a mí poco me importa. Personalmente, soy fiel
seguidor de Colo-Colo y no de los jugadores que pasan por él. Evidentemente,
esto no siempre ha sido así, pero he visto tanto mercenario pasar por nuestro
equipo que ya nada me sorprende. Lo que sí, y a la luz de los hechos, me parece
incuestionable es que luego de haber usado la Alba, ninguno ha sido más que entonces.
¿Ejemplos?... Miles: Marcelo Vega, Miguel Ramírez, Javier Margas, Patricio
Yáñez, entre tantos otros. Basado en esos antecedentes, sólo puedo pensar que en
Chile lo que hace grande a un jugador es pertenecer a una institución con los
objetivos que SIEMPRE tiene Colo-Colo. En el Cacique, salir segundo es
fracasar, en los otros equipos se trata de una campaña histórica. A muchos de
nosotros aún nos duele la final perdida el año pasado por la Sudamericana, la
semifinal de la
Libertadores del 97 o incluso la final de ese mismo torneo de
1973. Eso que a nosotros nos duele, a otros los enorgullecería. Por eso, cuando
un jugador llega a Pedreros, no puede sino aspirar a lo más alto, repito,
SIEMPRE. Sin embargo, no condenaría a quienes siendo hinchas de
otros equipos se vuelvan fanáticos de jugadores que pasaron por éstos.
Probablemente sus equipos nunca han ganado lo que dichos jugadores han logrado
y por ello los seguidores deben tratar de revertir sus frustraciones
institucionales con los triunfos particulares logrados por los jugadores (los
que, obviamente, no consiguieron con la camiseta con la que se identifican). En nuestro caso, lo anterior no es necesario. Nuestra
institución es tan grande que ningún jugador, por muy bueno que sea, va a ser
más grande que ésta. Es más, ni siquiera su hinchada puede arrogarse el ser
corazón de Colo-Colo. Asumo que todo lo antes dicho puede prestarse para
confusas interpretaciones, y por lo mismo quiero dejar en claro que no estoy
desmereciendo a jugadores, técnicos, directivos, hinchas y etcéteras varios,
sólo pretendo darles la ponderación adecuada. Todos somos pilares importantísimos
de Colo-Colo, una institución que es muchísimo más que la suma de las partes. Finalmente, me parece prudente hacer una obvia excepción:
David Arellano y los jugadores que fundaron a Colo-Colo. Las explicaciones para
dicha exepción me parecen que están de más, dieron pie a la institución más
grande que existe en Chile y ya está. Cuando otro jugador haga lo mismo (ja!),
me comprometo a desdecirme de todo lo aquí escrito. Mientras, me limitaré a
decir que estoy profundamente agradecido de todos quienes han contribuido a
hacer de Colo-Colo lo que es hoy, pero sólo de este club soy hincha, no de
ellos. Para adorar a jugadores o barras, están las madres. A mí me desagrada el
sabor del permanente fracaso, y porque ser campeón lo llevo en la sangre, seguiré
siendo hincha del Eterno Campeón.
vía Twitter




Realmente
Colo-Colo es lo más grande.
Los jugadores no hacen grande al club, El club a hecho grandes jugadores.
Muy contento de a ver llegado a este blog y leer comentarios super atinados.